Sería demasiado fácil pensar que por estar hoy en Chodes y ser éstas
las primeras palabras que pronuncia al aire libre el Rector Magnífico
del Altíssimo Instituto de Estudios Pataphysicos de La Candelaria,
somos protagonistas de algo. Ni siquiera somos espectadores.
No hay principio; sólo así evitaremos el final. No comienza nada; nada acabará. Todo se llevará; mas nada se llevará a cabo.
Frente a la divisibilidad que todo lo fragmenta, que multiplica
principios, proponemos, nos proponemos, la visibilidad ilimitada.
Hartos de mirar sin ver, como cantó el poeta, estamos decididos a ver,
incluso sin mirar. Esta es la condición del pataphysico.
Y si no reconocemos en este 2 Tatane 128 inicio alguno, no por eso
estamos obligados a privarnos de los festejos que acompañan los actos
inaugurales.
¡Viva el Instituto de la Candelaria!
¡Viva la ‘Pataphysica!
Chodes, 2 Tatane, 128 E.P. |